Los materiales utilizados en los sistemas de calderas industriales se encuentran entre los factores más críticos que influyen directamente en la vida útil, el rendimiento y la seguridad del sistema. Dado que las calderas operan a alta presión y temperatura, es de gran importancia que todos los componentes empleados en su fabricación sean resistentes a estas condiciones.
Los cuerpos de las calderas suelen fabricarse con acero al carbono resistente a la presión o acero inoxidable de alta aleación. Estos aceros, además de ser resistentes a la dilatación térmica, destacan por su alta capacidad de soldadura, larga vida útil y bajos requisitos de mantenimiento. En particular, las chapas para calderas de origen europeo (como los aceros conformes a las normas EN, por ejemplo P265GH y P355GH) sobresalen en el sector por su calidad y seguridad.